martes, octubre 16, 2007

DIME CON QUIEN ANDAS...



Hay personas que son simpáticas, e incluso admiradas por la gran audiencia, sin más mérito que el éxito. Uno de ellos es Flavio Briatore, patrón del equipo Renault, que fue llamado a delcarar por la Direzione Antimafia, en Palermo. No tiene desperdicios lo declarado por una de los grandes capos de la F1. Conoció en New York a miembros de la familia mafiosa Genovese, de la familia mafiosa Gambino, a Felice Cultrera, manager de Catania iinvestigado en el pasado por drogas y tráfico de armas. Briatore conoció a muchos de ellos a finales de lso 70 y los 80, pero dijo que nunca tuvo ninguna relación económica o de negocios con ninguno de ellos. La investigación en la que Briatore fue llamado a delcarar busca la pista del reciclaje de dinero de Cosa Nostra. Por eso pregunaron a Briatore por muchos de sus amigos italianos en el extranjero, grandes testaferros y hombres de negocios de esos que ganan las listas de éxito. A Briatore le peguntaron por las relaciones entre algunos hombres de dudosa reputación -aunque la de Briatore es excelente- y contestó como en las películas. Cito textualmente: "Cipriani conoce a Cultrera y conocía bien al hijo de Angelo Bonnano (capo mafioso), creo que corría también para el equipo de Cipriani...No creo que Cultrera sea miembro de la familia de Genovese, ni de la de Gambino". Parece un diálogo de Uno de los nuestros, pero es Briatore largando sobre sus amigos.

miércoles, septiembre 12, 2007

Cuando sonaban las explosiones













Todas estas imágenes rememoran los años en los que el lado militar de Cosa Nostra optó por hacer la guerra abierta al Estado. Bombas, como en Irak ahora. Bombas en monumentos. La iglesia de San Giovanni Laterano, en Roma, la galería Ufizzi, en Florencia. Bombas a jueces y funcionarios del Estado como única salida para mantener el régimen. Los Corleoneses optaron por la guerra abierta porque era la angustiosa manera de mantener el poder, de no ser barridos por sus aliados. Porque habían fallado, porque habían perdido la batalla anterior. En Cosa Nostra no te llega una carta de despido. Si alguien no cree en tí, te elimina, y se coloca él. Antes de que eso ocurriera los corleoneses se pusieron a dejar bombas en todas partes. Una de ellas falló delante del estadio Olímpico de Roma, en un Roma-Lazio. De haber explotado tal como estaba preparado lo hubiera hecho en medio de un auténtico gentío.
Ahora los jefes vivos de los corleoneses parecen querer amenazar con una vuelta a la violencia. Entre ellos se escriben postales donde sale el mismo estadio Olímpico, o se dejan mensajes con ocultas referencias a Forza Italia. Provenzano no está, y sus sucesores huyen de cualquier ruido que pueda perjudicar el negocio. No van a volver las bombas, pero tampoco nadie se va a ir de su negocio. Sólo cuando el estado les obligue a defenderlo con sangre, volverán las bombas. Pero que nadie piense que auqne no haya bombas ellos no están.
















lunes, septiembre 03, 2007

LOS AMIGOS DE AMIGOS...


Son mis amigos. Vaya lío. De la entevista publicada por El País al magistrado Gherardo Colombo me quedo con la lección de ética de la parte sana, que también es grande, en la sociedad italiana. Cuando vean en la televisión imágenes de los capos, de los boss camorristas, sicilianos o calabreses, no piensen en sus jefes como pastores, campesinos o "provenzanos" que viven en una casona de campo. Piensen en Giulio Andreotti, gurú de toda la política italiana desde que acabara la Segunda Guerra Mundial, y culpable de colaboración con la mafia mientras fue primer hombre del Gobierno. Aunque el delito haya prescrito también. Piensen en Salvo Lima, honorable de la sociedad siciliana, Eurodiputado cuando tuvo que alejarse de sus amigos de Cosa Nostra, y muerto a tiros después por el feo hecho a quienes cayeron en el maxiproceso. Piensen en la Logia P2, a la que perteneció la crème de la crème de la industria, la banca y el Vaticano, con los servicios secretos a sus pies; jefes como Gelli y como Silvio Berlusconi. Apunten alto para buscar a alguno moviendo los hilos, porque ahí están los jefes, los protectores. Los sicarios disparan confiados, porque saben que alguien hará algo por ellos si pueden.

sábado, septiembre 01, 2007

A VER SI ME EXPLICO


Las cosas estas de morir en una pizzería italiana en Alemania también tienen un porqué. Se baraja que el San valentín italiano sea la respuesta de la alianza Nirta-Strangio al asesinato de la mujer de Giovanni Luca Nirta a manos de efectivos de la alianza rival, gente de los clanes Vottari, Romeo y Pelle, a los que pertenecían los sesis fallecidos. La respuesta a la muerte de la señora Nirta habría que buscarla más atrás, y quizá así hasta un día en que un señor compró un burro a otro y no se lo pagó por un quítame allí esta herradura.

¿Suena creible? ¿De verdad puede la prensa ofrecer tan ricamente historias de criminales como si fueran personajes sacados de un libro? ¿Como si fueran bandoleros a lo Curro Jiménez, o a lo Pernales, que cae más cerca?

El pueblo de San Luca, en la Lócride, no es ni peor ni mejor que el pueblo de al lado, que no sé cuál es. No es el centro de la mafia calabresa, porque la mafia calabresa está en todas partes, allá donde llegue el dinero. Como Cosa Nostra. Como la Camorra. Como todos los grupos criminales que se agarran a los grandes capitales para gobernar un territorio.

Empeñados en presentar la ndrangheta como una peculiaridad regional, como algo folklórico, a los medios se les 'olvida' que detrás de cada muerto hay una razón de peso: el dinero. Matar sólo es demostrar la fuerza, responder a una provocaciónb, reafirmar el poder. Parece mentira, pero en verdad no hay niguna razón para morir dentro del pensamiento mafioso. Se mata porque el negocio lo pide. Se muere porque algún negociante quiere más, o quiere que los tuyos sepan que quiere más. Seis muertos, o seis mil. Ganar dinero al estilo mafioso implica tener que hacer cosas así. Alguno podrá pensar que es como algunos gobiernos cuando mandan a morir a sus ejércitos para poder reflotar la industria. Igual sí es así. Lo malo de la ndrangheta es que toda Europa es San Luca. No es que el dinero lo pueda todo, sino que se tiene que poder con todo cuando es dinero lo que se quiere.

martes, agosto 21, 2007

Ahora 'Ndrangheta

El asesinato de seis italianos en una pizzería de la ciudad alemana de Duisburgo vuelve a sacar a flote la presencia mafiosa más allá de las fronteras del sur de Italia. Sicilia, Campania, Apulia; tanto es lo mismo. Las organizaciones criminales basan su fuerza en su dominio del territorio a través del control del dinero, y el dinero nunca conoció fronteras. Lo triste, y como periodista me pilla de lleno, es que se siga informando de estas organizaciones como si se tratara de pistoleros, como si el mafioso fuera un señor con una pistola en la mano y sombrero en la cabeza. Nada es nuevo en este campo, y poco se puede descubrir. Quien haya metido el hocico en la cuestión sabrá que estos pistoleros están amparados y protegidos por el dinero, por el dinero de verdad. Por las grandes industrias, por las grandes sociedades que extienden sus manos hacia abajo hasta tocar el fango donde ocurren cosas como las de Duisburgo. Matar no está de moda. No da dinero, sino que lo quita. En la cuenta de beneficios las guerras entre familias, ndrinas o clanes no salen rentables a nadie, y allá arriba, donde está el poder de verdad, no gusta el ruido. Las matanzas en Calabria sin embargo destacan por ser así, espectaculares, golpes secos a la vieja usanza, sin un final seguro. Porque los hijos de los muertos y los nietos de los muertos tienen memoria. Imponer el control sobre el territorio es imponer una manera de hacer, la fuerza; hay que hacer saber quién manda. Arriba estas cosas se soportan, son males menores que en la medida de lo posible se tratan de evitar. No pasará nada, ni en Duisburgo ni en ningún lugar. Estará todo en silencio, no leeremos ni un solo renglón hasta que vuelva los muertos, la única parte visible de todo un mundo criminal en nuestros ojos. Y en Europa.

sábado, agosto 11, 2007

Arrestos del clan Lo Piccolo

Catorce personas, entre la cuales empresarios y dos ex funcionarios municipales, fueron arrestados hoy en Palermo y sus alrededores durante una operación contra la mafia siciliana, informaron las autoridades policiales. La operación permitió el arresto de "varios miembros importantes" de la estructura mafiosa que controla la zona de Boccadifalco (suburbio de Palermo), a la cual está vinculado Salvatore Lo Piccolo, un jefe de la criminalidad organizada que sucedió al jefe supremo de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, tras su arresto en abril del 2006. Entre las personas arrestadas figura también Calogero Caruso, considerado como el jefe del clan de Torretta, cerca de Palermo. Según la policía, Caruso mantenía los contactos entre Lo Piccolo y otros jefes mafiosos.

jueves, junio 14, 2007

Movimiento en Palermo, asesinado el boss de Porta Nuova


Porta Nuova es históricamente una de las familias importantes en Cosa Nostra. Quien allí manda es escuchado o al revés, quien es escuchado puede mandar en un lugar como Porta Nuova. El emergente boss Nicola Ingarao, de 46 años, fue assinado de varios disparos cuando salía de la comisaría, donde cada día tenía que presentarse. Tal y como pintan las cosas, algo pasa. Hace pocos días moría Salvatore Vassallo en san Giuseppe Jato, aunque este no era uno de los grandes. Ingarao si está considerado como uno de los boss que iban para arriba, fidelísimo del encarcelado Rotolo, brazo derecho de Provenzano. Algo pasa, parece ser. Es lo que se dice cuando empiezan los muertos.

jueves, mayo 17, 2007

IMÁGENES DE LA VILLA DE WALTER SCHIAVONE


Pongo el enlace a un video en el que se muestra el palacio del boss casertano Walter Schiavone, del clan de los Casalesi. Es la villa construida a imagen y semejanza de la aparecida en 'El Precio del poder. Pinchad en la imagen y sale el vídeo de youtube

jueves, mayo 03, 2007

Cine y criminales

Villa confiscada a la camorra casertana

Cosimo Di Lauro, del clan dirigente de Secondigliano

Roberto Saviano cuenta en su libro ‘Gomorra’ (recientemente editado en castellano por Debate) cómo es el cine el que influye en los camorristas y no al contrario. Cómo las vestimentas, las poses, los gestos de muchas películas acaban siendo imitadas en las calles de las ciudades de la Campania. Cómo se copian diálogos de películas como El Profesor (Giusseppe Tornatore), El Precio del Poder (Brian de Palma), Donnie Brasco o El Padrino.
Cosimo Di Lauro, uno de los boss del clan de Secondigliano fue detenido vestido como el personaje de El Cuervo que encarnara Brandon Lee. Saviano cuenta cómo un día después todos los jóvenes de las calles del barrio llevaban esa imagen en el fondo de pantalla del móvil. Con coleta, con gabardina, vestido de negro. Un boss moderno encarnando la imagen de hombre omnipotente e inmaculado capaz de dominar el poder en la tierra donde todo se puede y todo se tiene.
Walter Schiavone, del clan casertano de Casal di Principe, se hizo construir una villa igual a la que Tommy Montana luce en El precio del Poder. Las mismas columnas, los mismos mármoles, la misma fuente en la que Montana muere en el final del film.
La mitología del cine llega a las calles, a los palacios y a la mentalidad de boss y killers. No eran así, no se parecían a nadie, salvo a ellos mismos. Ahora tienen claro cuál es el modelo a explotar: el cine les ayuda a mostrarse como quieren ser, aunque la realidad no sea el cine.Saviano cuenta la historia de dos chavales que en Casal di Principe comienzan a comportarse como verdaderos delincuentes. No llegan a los quince años, pero pasan el día reproduciendo escenas de sus películas favoritas. Pelean con cualquiera, dan palizas a novios y novias cuyo único delito ha sido pasar junto a ellos por la calle. Pronto los boss les llaman al orden, y no para felicitarles. Acabarán con un tiro entre ceja y ceja, “como en el cine”, dice Saviano. Como Joe Pesci en Uno de los nuestros, como Montana en El Precio del poder. Pero la vida no es el cine, y aquí se muere de verdad. Los cuerpos de los dos adolescentes se dejan en la playa, donde las gaviotas y los perros puedan comer algo extra. Saviano dice que eso ya no sale en las películas. Y es verdad.





El libro 'Gomorra' de Roberto Saviano ha sido publicado en la editorial Debate. Su lectura es la mejor recomendación para saber de verdad cómo es la vida en la Campania italiana. Después de haber vivido allí puedo decir que muchas cosas no se ven solo con los ojos. Ha ce falta detenerse y ser uno más.

jueves, abril 26, 2007

Mafia mediática, mafia burguesa, por Roberto Scarpinato

Bernardo Provenzano: un útil genio del mal.
De prestar fe a los medios de comunicación nacionales parecería que, tras la detención de Provenzano, el problema de la mafia se ha resuelto felizmente o que en cualquier caso se encamina hacia una solución. Algunos magistrados que gozan de amplio público mediático se han atrevido a afirmar que la mafia está doblegada, quizá sugestionados por el fragor mediático y por declaraciones de ese jaez hechas por diputados prestigiosos que se han apresurado a afirmar que el problema de la mafia ya no es una cuestión nacional sino regional. De prestarles fe a todos ellos parece que dentro de poco a los forasteros que se acerquen por primera vez a Palermo y pidan información sobre la ciudad les podremos responder en coro, como en la película de Benigni Johnny Stecchino : “En Palermo, queridos señores, existe un grave problema: el tráfico”. Bromas aparte, no creo que la realidad sea así.El que vive en la dura cotidianeidad de las trincheras palermitanas, se ve obligado a sentir en su propia piel lo sideralmente lejana que está la realidad de esa otra edulcorada y virtual que ofrecen los medios de régimen. Se ve obligado a sentir cómo Palermo, metáfora de Sicilia y cada vez más del sistema Italia, se ha hecho otra vez con su profunda identidad, una identidad a la que, más que la mafia, perturbó la antimafia del período de la fiscalía de Gian Carlo Caselli; se ve obligado a sentir cómo ha vuelto a ser el pueblo de las tribus, de los cabildeos, de los clanes, del clientelismo, del nepotismo, terreno de cultivo de todas las mafias. Se ve obligado a sentir cómo Palermo sigue siendo un lugar donde no existe más estatuto de ciudadanía que el de súbdito y cliente y donde, si no formas parte de la casta de los poderosos y no tienes intercesores en las altas esferas, tienes derechos sobre el papel y vivir se te hace difícil, a veces un infierno, y te encuentras a un paso de la muerte. Digo “a un paso de la muerte” porque esta es una ciudad donde la mala sanidad, hija de la mafia blanca y de la mala política, siembran 40 muertes en un solo año. Son cifras de espanto, de Tercer Mundo.Este es un lugar donde, si no tienes buenos contactos personales en el mundo de la sanidad, resulta que el mejor médico sigue siendo Alitalia: coges el avión y te curas en la Italia civil. Una ciudad donde, en lo tocante a nombramientos de dirigentes y distribución de recursos públicos, imperan el clientelismo, el nepotismo, el reparto por lotes sin ningún respeto de la meritocracia ni del interés público, de modo que a los que se empeñan en mantenerse firmes y no se resignan a vender el alma a algún padrino político-mafioso se les deja al margen. Una ciudad donde no tiene sentido hablar de trabajo libre y digno, porque la realidad dramática y masiva es que miles de trabajadores del sector terciario o de la construcción, con tal de que no les despidan, aceptan que no se pague su cuota a la Seguridad Social o el recorte en negro de su nómina hasta del 40%. Una ciudad en la que muchísimas empresas siguen en el mercado gracias a la evasión fiscal, a que no se paguen las cuotas de los empleados, a los sueldos míseros, a la sistemática violación de las normas de seguridad en el trabajo que ocasionan muertos todos los años, accidentes en el trabajo que los trabajadores casi nunca denuncian porque, de lo contrario, les tachan de revoltosos y poco de fiar y les marginan del mundo laboral. Una ciudad en la que muchas otras empresas engordan, pero no gracias al respeto de las reglas del mercado, sino gracias a la construcción de auténticos oligopolios de sectores protegidos por políticos y mafiosos poderosos. Una ciudad donde el que desea montar una empresa libremente tiene que afrontar dificultades como éstas entre otras mil y, de necesitar financiación pública o autorizaciones, se suele encontrar ante la dramática elección de tener que renunciar o agachar la cabeza y pasar a formar parte del feudo de alguna tribu política a la que jurará lealtad eterna. Una ciudad en la que la distancia entre pobres y ricos crece vertiginosamente. Mientras en el centro histórico los bolsos de dos mil euros de Louis Vuitton se venden como rosquillas, en barrios degradados como el Zen, abandonados a su suerte, crece de modo vertiginoso el número de desesperados que, con tal de huir de un destino infame, con tal de no seguir tirando del carro por cuatro liras sin dignidad, están dispuestos a todo.Sin embargo, frente a todo ello, frente a todo lo que queda sin mencionar, pues de lo contrario podríamos pasarnos tardes enteras haciendo inventario de la ilegalidad en masa que azota esta ciudad, los medios de régimen han hecho creer a la opinión pública que en Sicilia existía un único gran demiurgo del mal, un único gran tejedor de ilegalidad, una única causa de subdesarrollo: el genio del mal Bernardo Provenzano y sus acólitos. No ha habido ningún negocio sucio estos últimos años, desde la mala sanidad hasta la manipulación de las contratas, desde los nombramientos trucados de los doctores catedráticos hasta los ejecutivos del sector público, tras el que no haya planeado el espectro del genio del mal, Bernardo Provenzano.De ahí que la epopeya mediática de Provenzano se haya convertido en una sucesión de reportajes televisivos y periodísticos sobre la dieta de Provenzano a base de requesón, miel y achicoria, sobre la próstata de Provenzano, su cicatriz, y suma y sigue. De ahí la obvia ecuación mediática de que tras la detención de Provenzano y sus secuaces se han resuelto finalmente todos los problemas, y por tanto, la mafia ha dejado de existir o se ha convertido en un problema local, con el consiguiente apagón de los focos nacionales y el inminente recorte de recursos para las fuerzas de policía, la magistratura, etc.
La censura de los medios de régimen Para comprender cómo es posible tramar tan colosal timo cultural que induce a engaño a la opinión pública nacional y hasta a algunos agentes culturales de buena fe, cabe la siguiente reflexión: que el saber, y más concretamente, el saber sobre la mafia, no ha sido jamás inocente ni neutral. El sistema mediático y cultural que crea el objeto mafia y la percepción colectiva de la mafia no es un mundo aparte, sino que refleja en su seno las mismas relaciones de poder que existen en el mundo político de la sociedad. La estrategia que ha adoptado desde siempre este sistema de poder, que se ha vuelto especialmente refinada en estos últimos años, ha consistido en centrar todo el foco informativo en Provenzano, convertido en el icono mediático polarizante que ha permitido oscurecer todo lo demás. Con la expresión “todo lo demás” me refiero al renovado papel hegemónico que ha adoptado la burguesía mafiosa, la cual ha vuelto a ser hoy, tras la década del paréntesis corleonés, la de siempre en la historia de la mafia: el pilar central del sistema del poder mafioso.A propósito de oscurecimiento, durante años la RAI y las televisiones privadas han ejercido una censura sistemática de todos los casos criminales en los que estaba implicada la burguesía mafiosa. Pongo sólo unos ejemplos. Si le preguntamos a un ciudadano de Bolonia o de Padua o de Roma qué pasó por fin con el proceso Andreotti, nueve de cada diez respuestas son que la de Andreotti fue una absolución definitiva. Y si este ciudadano llega a saber que, por el contrario, con sentencia firme se ha comprobado que Andreotti mantuvo relaciones orgánicas con la mafia hasta 1980 y participó en reuniones con jefes mafiosos en Sicilia en las que se planeaba el asesinato del presidente de la Región [Sicilia] Piersanti Mattarella, te mirará incrédulo y asombrado.¿Cómo se ha podido producir esta obra maestra de la desinformación masiva? Me detengo en este aspecto porque constituye un prototipo de la desinformación de régimen. Todas las audiencias del proceso Andreotti fueron grabadas con cámaras de televisión. El presidente del tribunal, al inicio del proceso, para evitar que la sala de la audiencia se transformara en un campamento ocupado por decenas y decenas de operadores de televisión de todo el mundo, autorizó sólo a la RAI a grabar las sesiones, imponiéndole que las cediera a las televisiones privadas. Pues bien: al final del proceso se impidió que se dedicara un programa de la famosa serie de la RAI Un giorno in pretura [Un día en el juzgado] al proceso Andreotti. De modo que los italianos han podido ver numerosos programas de esta serie dedicados a crímenes pasionales, robos o violaciones, pero se les ha negado ver una síntesis del que se se conoce como “proceso del siglo”.La televisión alemana pidió a la RAI una copia de las grabaciones televisivas previo pago. La RAI negó la autorización. Bruno Vespa [presentador de Porta a porta , tertulia nocturna de RAI 1 en onda de lunes a jueves (n.del t.)] dedicó un programa triunfal a la absolución de Andreotti en primera instancia. No obstante, cuando en segunda instancia y en casación Andreotti fue condenado por colusión con la mafia hasta 1980, Vespa dedicó dos programas al Padre Pio y a la vertiginosa subida del precio de las hortalizas en Italia. Lo mismo hizo Vespa cuando Marcello Dell’Utri fue condenado en primera instancia a 9 años por colaboración con la mafia. Esa noche dedicaron el programa, si no recuerdo mal, a la sexualidad de los cincuentones. El historiador Nicola Tranfaglia ha contado las gravísimas dificultades que ha tenido que superar para encontrar un editor que le publicase un libro sobre el proceso Andreotti. La actriz Piera Degli Esposti afirmó que, como consecuencia de fortísimas presiones, hubo de renunciar a montar un espectáculo teatral sobre el proceso Andreotti. Seguro que todos recuerdan la polémica que generó un programa de ReportEl reportaje de Mariagrazia Mazzola explicaba cómo en Sicilia el pago del pizzo [el “impuesto” mafioso] era un fenómeno de masas. Al cabo de una semana se urdió un programa de “reparación” durante el cual fueron entrevistados algunos empresarios que declararon no haber tenido contacto alguno con la mafia. Quiso el azar que 15 días después la Fiscalía de Caltanissetta, en el transcurso de una investigación sobre la mafia, verificara que estos empresarios estaban involucrados en el pago de sobornos. Recordemos también la censura de la RAI del programa [ “La Matanza” Blu Notte ] de Carlo Lucarelli dedicado a los inductores de las masacres y la censura reciente de la serie sobre Falcone.Estos son sólo algunos de los episodios más conocidos. Pero los periodistas que trabajan en la RAI cuentan en petit comité , cómo viven en persona la censura cotidiana de las noticias de mafia relativas a la mafia política y los profesionales liberales; una censura que a veces consiste en cortar los reportajes, otras en edulcorarlos, otras en retransmitirlos entrada la noche. Como demostración de que el sistema mediático y cultural italiano reproduce en sí mismo las relaciones de fuerza que el sistema político, recuerdo que el último informe de la Comisión Parlamentaria Antimafia, aprobado por la mayoría del centroderecha, llegó al extremo de negar de hecho el carácter estructural del vínculo entre mafia y política, reduciéndolo a una situación transitoria –leo textualmente— “ligada a condiciones de incultura, escasa movilización, tensiones sociales y momentos de crisis moral y económica”.Esta censura sistemática en lo tocante a la mafia burguesa por parte de los medios del régimen tiene su exacto equivalente en la información en sentido único acerca de la mafia militar con el ininterrumpido anuncio publicitario sobre Provenzano, elevado a símbolo totalizador de la mafia. La culminación de esta estrategia ha sido, según mi parecer, la captura de Provenzano dentro de su refugio de Montagna dei Cavalli. No sé si la vieron ustedes. Vuelvo a casa, enciendo la televisión y tengo la impresión de que se ha montado una reproducción del refugio en un estudio de televisión. Creo que es de pésimo gusto. Cuando se amplía la panorámica no puedo dar crédito a mis ojos. ¡Era ni más ni menos que el refugio de Provenzano! A un lado se veían agentes de la policía científica con buzos blancos buscando huellas, al otro una manada de periodistas y cámaras tocándolo todo. Las cámaras se recreaban obsesivamente en cuencos sucios de requesón o en el mobiliario y los cachivaches rústicos del refugio de Provenzano. El mensaje cultural era explícito y unívoco: ¿habéis visto lo que es la mafia? Una historia de baja estofa criminal y antiguos pastores como Provenzano que viven en casas de labranza como esta, que todavía apestan a establo. Mensaje amplificado a lo grande los días siguientes. En el programa de la cadena 7 Otto e mezzo , presentado por Giuliano Ferrara, los contertulios, entre carcajadas, guiños y codazos, derrochaban sarcasmo al hablar de todos los magistrados que durante estos años han sostenido teoremas según los cuales la mafia es una historia que atañe a los profesionales liberales.
Burguesía mafiosa y burguesía nacional de régimen Con esta premisa, es evidente que abordar el problema del futuro de la mafia partiendo de la captura de Provenzano y teniendo en cuenta únicamente los equilibrios internos de la mafia militar y popular significa caer en la trampa cultural urdida por los aparatos de régimen. Significa picar el anzuelo de los estrategas de la desinformación forjada con una información de sentido obsesivamente único. Estoy convencido de que el futuro del sistema del poder mafioso no se decide en torno al destino de un Provenzano hoy, de un Riina ayer, de un Luciano Liggio anteayer. Quien conoce la historia de este país sabe que el presente y el futuro de la mafia, hoy como ayer, se decide más bien en la evolución interna de la burguesía mafiosa, uno de los componentes estructurales de la burguesía nacional de régimen. Quien conoce la Historia con mayúscula de este país sabe que la historia de la mafia no es sólo un asunto de baja estofa judicial, sino sobre todo la historia de sectores de una de las clases dirigentes más violentas de Europa, que desde la unidad de Italia hasta hoy ha usado la violencia mafiosa para bloquear los procesos de renovación política que ponían en peligro el sistema de poder basado en los privilegios y la injusticia social. Es la burguesía mafiosa la que, en la inmediata posguerra, ordena la matanza de Portella della Ginestra después de que la izquierda ganara las elecciones regionales de 1947. Y es la burguesía nacional la que encubre después a los instigadores políticos a nivel nacional. Esa matanza y las decenas de asesinatos de sindicalistas del mundo político y campesino cerraron para siempre una etapa política, condenando al movimiento campesino al atraso e inaugurando el centrismo tanto en Roma como en Palermo. Desde entonces la izquierda no volvió a ganar las elecciones y quedó condenada a ser una fuerza minoritaria que oscilaba entre la oposición y el compromiso. Cuando, unos 30 años después, Piersanti Mattarella, siguiendo los pasos de Moro, intentó abrir las puertas del gobierno a la izquierda, la burguesía mafiosa, una vez más, cometió un asesinato político-mafioso que cerró para siempre en el ámbito nacional la etapa de los gobiernos de solidaridad nacional.El proceso Andreotti ha fotografiado y entregado a la historia este asunto dramático. La reuniones en las que se discutió sobre el asesinato de Mattarella y en las que participan los jefes de la mafia militar, los máximos exponentes de la burguesía mafiosa de la época, Lima y los primos Salvo y el símbolo vivo del poder político nacional Giulio Andreotti, no son sólo un capítulo importante de un asunto procesal, sino el fotograma que resume y simboliza toda una historia nacional. Si queremos entender qué ha sido la mafia, qué es hoy y qué será mañana, tenemos que dejar a un lado los requesones y las próstatas de Provenzano que nos han propinado los aparatos culturales de régimen y entablar una reflexión, un debate nacional serio sobre este y otros asuntos. Debería quedar claro a todos que hace más de un siglo habríamos podido librarnos de los Provenzanos de ayer y hoy si no hubieran gozado, en Palermo como en Roma, de la protección de los vértices del poder regional y nacional.
De Calciopoli a los listillos del barrio: Sicilia marca la pauta Lo más grave de todo es que Sicilia marca la pauta. Los casos judiciales de estos últimos años a nivel nacional, desde Calciopolii a la bancopoliii de los listillos del barrio, del caso Savoia al caso Parmalat, de la reciente corrupción descubierta en Apulia al caso Sismi, dibujan el perfil de una Italia en la que amplios sectores de la clase dirigente están aglutinados en una asociación criminal que toma prestado, al menos en parte, el método mafioso para llevar a cabo operaciónes bancarias, conquistar sectores de mercado, hacerse con el control de las contratas y obtener ilícitamente financiación pública para librarse de los adversarios políticos. Asociación con fines delictivos que a veces parece parte de una red más vasta.El método mafioso a veces se distingue claramente. Refiriéndose a una reciente investigación que le ha llevado a pedir la detención del antiguo presidente de la región de Apulia por corrupción, el fiscal adjunto de Bari ha declarado textualmente: “Hemos encontrado un modo de administrar comparable a la organización de una cúpula destinada a favorecer el interés privado de unos pocos”. En otros casos el método mafioso queda patente al leer las transcripciones de escuchas telefónicas en las que unos personajes del mundo de la delincuencia son capaces de condicionar sectores enteros gracias al poder de intimidación que les otorga su pertenencia a importantes grupos de presión. Lo cual pone en evidencia que el problema de la mafia es nacional, contrariamente a quienes sostienen que su ámbito es regional. Se cumple así la previsión de Sciascia, quien decía que cada año que pasa la mancha de aceite sube un poco más hacia el norte. Al explicar el sentido de su novela El contexto , en la que denunciaba la “mafiosación” insidiosa de la sociedad italiana, el escritor describía así Italia: “Un país donde ya no tenían curso las ideas, donde las ideologías se reducían, en política, a meras denominaciones en el reparto de papeles que se asignaba el poder, donde sólo contaba el poder por el poder. Pueden ser sicilianos e italianos la luz, el color, los accidentes, los detalles; pero la sustancia quiere ser la de un apólogo sobre el poder, sobre el poder que se difumina en la forma impenetrable de una concatenación que podemos llamar, a grandes rasgos, mafiosa”. (...)
El peligro de una “democracia mafiosa” En el mundo de la política, gracias a la reforma electoral, favorecida por la cerrazón del centro-izquierda en las primarias, todo el poder se ha concentrado en manos de unas reducidas oligarquías de partido, de cúpulas de partido. En el Parlamento, una docena de personas elaboran las listas al margen de cualquier proceso democrático y deciden por su cuenta quién debe ser elegido. Mario Pirani ha escrito al respecto que hemos vuelto a los tiempos de las monarquías decimonónicas, cuando el nombramiento del Parlamento era una concesión graciosa del monarca. En el mundo del trabajo, con la ley Biagi, se ha producido una auténtica institucionalización del caporalato.iii En el mundo de la magistratura todo el poder se ha concentrado en manos de 26 fiscales, pequeños césares convertidos en los únicos titulares del poder penal. La fascistización y la feudalización del estado de la sociedad civil ha sentado las bases para la creación de la sociedad de la obediencia, una sociedad que gira en torno a la relación amo-cliente, soberano-súbdito. Si tenemos en cuenta que el sistema mafioso se basa precisamente en esta lógica, en hacer prevalecer el poder personal sobre el poder impersonal de la norma, el interés personal del clan sobre el interés público, en la cultura de la obediencia y la sumisión a los jefes, se comprende cuál es el motivo cultural y sistémico de la proliferación del método mafioso a escala nacional que profetizaron Sciascia, Pasolini, Tranfaglia y otros.Con estas premisas, me parece evidente que hoy como ayer el futuro de la antimafia no se decide en Palermo, sino en Roma. Cuando las políticas criminales y la acción judicial deben medirse con fenómenos criminales que, como la mafia, tienen una profunda raigambre social y macropolítica, sólo pueden incidir en los efectos, pero no en las causas. Hoy más que nunca, frente a la degradación autoritaria y feudal del sistema político italiano, no es posible, a mi entender, siquiera imaginar una estrategia antimafia si antes no se restablecen las condiciones para la acción democrática. Esta acción democrática pasa por una sistemática “desmafiosación” del sistema político y cultural italiano. (Uso este término, “desmafiosación”, en la acepción de Sciascia y Tranfaglia.) O si se prefiere, pasa por la eliminación sistemática de todas las toxinas introducidas durante estos años en el ordenamiento. Toxinas como la institucionalización del conflicto de intereses, la legalización de la ilegalidad de la clase dirigente, el secuestro de la soberanía popular, la creación de un derecho desigual, la feudalización del tejido institucional, el amordazamiento de la información libre, la precarización de las relaciones laborales, la sustitución del poder impersonal y general por el poder personal de los jefes, la sumisión de la magistratura al control oblicuo de la política, la legitimación cultural de la corrupción y de la relación entre mafia y política mediante la candidatura y la elección de sujetos procesados y condenados por corrupción y mafia. Si no se eliminan pronto estas toxinas del ordenamiento, del tejido institucional italiano, el método mafioso, a mi juicio, está destinado a ser un componente estructural de la política y la sociedad italiana y podremos encaminarnos alegremente por la senda de lo que algunos analistas políticos llaman “democracia mafiosa”. Parece un oxímoron, pero no lo es. Los ayuntamientos disueltos por la mafia son un ejemplo de “democracia mafiosa”. En el fondo, si la denostada Propaganda 2iv de los años ochenta se ha convertido en estado, si lo que hasta hace diez años parecía política-ficción se ha hecho realidad y ya nos hemos acostumbrado a convivir con ello, ¿por qué no habríamos de acostumbrarnos también a una burguesía mafiosa? Quizá no sea descabellado imaginar que en ese hipotético futuro el denostado Provenzano también reivindique su rehabilitación, como precursor clarividente y padre fundador de la nueva constitución material de la nación.Notasi Fraude deportivo consistente en arbitrajes amañados descubierto en mayo de 2006 tras unas escuchas telefónicas a Luciano Moggi, dirigente del Juventus.ii Conjunto de escándalos financieros que tuvieron lugar en Italia a partir de julio de 2005 con motivo de las opas a los bancos Antonveneta y Banca Nazionale del Lavoro.iii Caporalato: sistema de explotación de mano de obra, sobre todo agrícola, reclutada ilegalmente por intermediarios (caporali) y pagada por debajo del salario mínimo. iv Logia masónica secreta dirigida por Licio Gelli a la que pertenecían 953 nombres destacados de la política, la economía, el ejército, el mundo editorial y la justicia italianas. Entre los documentos que se encontraron figuraba un “Plan de renacimiento democrático” que establecía las fases para hacerse con el control del estado.

Roberto Scarpinato fue uno de los fiscales del proceso a Andreotti. Es uno de los pocos magistrados en activo de la “vieja guardia” contra Cosa Nostra. Actualmente sigue trabajando en la fiscalía de Palermo.Fuente: http://www.adistaonline.it/index.php?op=articolo&id=28480Traducido para EncontrArte por Gorka Larrabeiti y Juan Vivanco, miembros de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala . Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y citar a sus autores y la fuente.

jueves, marzo 29, 2007

“La mafía è viva” Encontrado un arsenal de Cosa Nostra.


Partinico es uno de los santuarios de la organización. No más importante que otros, es decir, importantísimo. Como Alcamo, como Bagheria. Poblaciones donde se respira el olor de la trampa, de la corruptela, del miedo, allá por donde se pisa. En la noche pasada la Squadra Mobile y la Dirección Central Anticrimen de la Policía de Estado encontraban en un inmueble de Partinico pistolas, ametralladoras, munición... Armas en condiciones óptimas para ser disparadas. El edificio había dado cobijo a uno de los mafiosos investigado en los años noventa –y ahora ya muerto-.
Al mismo tiempo, la ciudad de Messina vivía el arresto de 23 personas por un delito de usura, extorsión y droga. No lo escribo hoy porque sea más importante que las operaciones de ayer o de mañana. Es el pan de cada día. En Europa. Como si nada.

martes, marzo 20, 2007

REPORTAJE EN 'EL PAÍS'

Cuelgo aquí el enlace a un reportaje publicado en la edición de 'El País' de este pasado sábado, donde se especula con el probable dominio de Salvatore Lo Piccolo en Cosa Nostra, amén de dar algún que otro dato verz sobre la manrea de hacer de Cosa Nostra

miércoles, marzo 14, 2007

El Código Provenzano, en las librerías

ROMA (Reuters) - Si usted pensaba que descifrar "El Código Da Vinci" era difícil, trate de interpretar "El Código Provenzano," la clave secreta que el "jefe de los jefes" de la mafia inventó para gobernar la organización criminal durante años, cuando era el hombres más buscado de Italia.
Números, letras del alfabeto, citas bíblicas, referencias a Jesús, están todos en un nuevo libro del magistrado siciliano Michele Prestipino, que trata de revelar los misterios de la mafia que salieron a la luz con el arresto de Bernardo Provenzano, en abril del año pasado.
"El Código Provenzano," que llegó a las librerías italianas el jueves, usa docenas de "pizzini," pequeños trozos de papel, que el jefe de la mafia escribía para comunicarse con sus tenientes, para intentar reconstruir la historia reciente de la organización criminal de Sicilia.
"Esta no es simplemente vista en primer plano por parte de gente de afuera, esto es la Cosa Nostra explicada por la Cosa Nostra, la mafia explicada por los mafiosos en sus propias palabras," dijo Prestipino a Reuters en una entrevista telefónica desde Palermo, capital de Sicilia.
"Tenemos ahora lo que equivale al mayor archivo de la mafia de la historia," agregó.
Provenzano fue el líder indiscutido de la mafia siciliana desde 1993 hasta que su arresto, el 11 de abril del 2006, puso fin a 43 años en el negocio.
Cuando la policía finalmente lo pescó en su finca cerca de la ciudad de Corleone, que cobró fama en las películas de "El Padrino," su "centro de comando" definitivamente no era de alta tecnología.
El arsenal que Provenzano blandía para dirigir la mafia consistía en dos máquinas de escribir, una manual y otra eléctrica, un diccionario y una copia de la Biblia llena de etiquetas, subrayados y anotaciones sobre versículos del Antiguo y Nuevo Testamento.
Una tabla rústica de madera servía como escritorio sobre la que descansaban una casilla de entradas y otra de salidas, con las que le seguía el rastro al negocio.
MANTENLO ENTRE TUS DEDOS
Los "pizzini," escritos a máquina en papel cebolla y doblados decenas de veces hasta que pudieran incluso entrar entre dos dedos del pie, eran sellados con cinta transparente y enviados a través de una cadena de mensajeros.
"El lenguaje que usaba es el único instrumento que tenemos para entender la personalidad del hombre que encabezó por más de 10 años una de las organizaciones del crimen más poderosas," dijo Prestipino, quien escribió el libro junto al periodista Salvo Palazzolo.
Provenzano, quien abandonó la escuela en Corleone después de segundo grado, a menudo escribía en un italiano con errores gramaticales. Asignaba números del dos al 164 para sus cómplices, él era el uno, y muchos de ellos no sabían qué cifra refería a quién.
Uno de los cómplices más misteriosos era conocido como "el adorado Jesucristo." Figura en varias notas, en las que Provenzano le agradece por sacar a la mafia de aprietos.
"No sabemos si 'el adorado Jesucristo' es una persona o un grupo," dijo Prestipino. "Cuando escribía a sus subordinados, nunca revelaba las identidades."
Fuente: Agencia Reuters

jueves, febrero 08, 2007

MUERE NENÈ GERACI, ANTIGUO BOSS DE PARTINICO


Fue condenado como uno de los que ordenaron las muertes de Paolo Borsellino y Giovanni Falcone, además de los asesinatos del presidente de Sicilia, Piersanti Matarella, el eurodiputado Salvo Lima y Michele Reina.

Cumplía cadena perpetua, auqnue debido a su avanzada edad (90 años) y su grave estado de salud estaba en su domicilio particular, donde ha muerto de un ataque cardiorespiratorio.

viernes, febrero 02, 2007

POSIBLE ROSTRO DEL PRESUNTO NUEVO JEFE DE COSA NOSTRA


Aunque solo es una hipótesis, la policía italiana trabaja con la idea de que Salvatore Lo Piccolo es el sucesor como capo dei capi tras la detención de Bernardo Provenzano. La llamada operación Occidente permitió hace pocos días apresar a casi cincuenta hombres de las familias de San Lorenzo, Mondello, Partanna y Carini, estrechandose el cerco sobre el gran jefe Lo Piccolo, huido de la justicia desde hace 23 años.
La policía ha confeccionado este retrato robot a partir de las declaraciones del mafioso Nino Giufré, colaborador de la justicia. Es curioso que la Policía apunte a un dato importante para reconocer a Lo Piccolo: "permanentemente lleva un Marlboro en los labios". Ignoramos si encendido o apagado. Muy importante, no lleva sombrero.

lunes, enero 29, 2007

AMERICANOS EN SICILIA, EL ULTIMO BANDIDO (Y II)

El director italiano Francesco Rosi eligió rodar su película 'Salvatore Giuliano' en los mismo escenarios en los que vivera el bandido. Y para rodar la escena de la matanza de Portella delle Ginestre, eligió filmar en el mismo lugar, contando con los vecinos del pueblo para reproducir un episodio del que muchos habían sido testigos. Al oir las fingidas ametralladoras la gente comenzó a correr y girtar presa del pánico, reviviendo lo que apenas diez años antes había sido real. Once muertos, más de treinta heridos. Los autores de la matanza son, todavía hoy, un misterio. Está demostrado que las balas disparadas procedían de ametralladoras Beretta, armamento del que no disponían los hombres de Giuliano. Sí estaban entonces en propiedad de grupos neofascistas. El 22 de junio del mismo año la banda de Giuliano asaltó las sedes del Partido Comunista y de las Cámaras del Trabajo de la zona. Poco después, las victorias de la Democracia Cristiana comenzaban a alejar el miedo al 'peligro comunista', y con ello hacían de Giuliano un elemento incómodo, un antiguo aliado con sufiente información. Li Causi, lider comunista siciliano, se dirigía al bandido a través de la prensa para pdeirle que diera información, nombres sobre los autores de Portella, advirtiéndole de que el primer ministro, el siciliano Scelba, podía estar ya planenando la muerte del bandido: "¿No comprende que Scelba va a hacer que le maten?".
En verano de 1950 comenzaba el juicio a los hombres apresados de Giuliano. La matanza de Portella podía ser esclarecida. Un mes después aparece el cadáver de Salvatore Giuliano, muerto en un patio de Castelvetrano a manos de los carabinieri, según la versión oficial. Al poco tiempo Gaspare Pisciotta, lugarteniente de Giuliano, es capturado. Muchos lo señalan como autor material de la muerte del bandido, aunque otros señalan que fue el mafioso local el que mató a Giuliano mientras dormía en la casa de un abogado notorio del pueblo. Pisciotta, en realidad agente de los carabinieri, disponía de un pase especial de la policía para moverse por la isla. Tras su detención, Pisciotta avisó de que iba a revelar informaciones clave para entender la alianza mafia-bandidos-carabinieri así como la verdad sobre Portella delle Ginestre. En la cárcel, a la espera de juicio, se dedicó a escribir su autobiografía. Esta terminaría precipitadamente una mañana en que Pisciotta fue envenenado con estricnina en el café. Elementos mafiosos fueron los encargados de borrar testimonios incómodos. Por supuesto, la autobiografía de Pisciotta jamás fue encontrada.
CONCLUSIONES. A día de hoy, las claves para entender qué hay tras la matanza de Portella delle Ginestre apuntan alto: Casarubea ofrece informaciones importantes que han sido obviadas por la investigación judicial:
-La carta que Giuliano recibió justo antes de Portella. Tras leerla, Giuliano dijo a sus hombres que la hora de la liberaciónb estaba cerca. Nadie sabe quién escribió aquella carta.
-Tras Portella, el jefe de la policía de Sicilia se reunión con mafisos de Monreale en la capital romana. Allí se tuvo una delcaración escrita por Giuliano que nunca más apareción.
-El mismo jefe de la policía mantuvo contacto con Giuliano, y al menos en una ocasión se reunió con Giuliano.
-En días anteriores a Portella se vio en la zona a J.J. Angelton, jefe del X-2, contraespionaje americano. También en la zona está testificada la presencia de Lucky Luciano, boss americano con excelentes relaciones profesionales con los servicios secretos.
-Sicilia estaba siendo caldo de cultivo para grupos neofascistas paramilitares vigilantes de alejar el voto de izquierdas de las instituciones.
Según las investigaciones de Casarrubea, mostradas en la obra de Joan Queralt ('Crónicas mafiosas', editado en Cahoba), la banda de Giuliano fue un pelotón de ejecución en manos de grupos fascistas que operaban en el proyecto de restauración del fascismo: La Escuadra de Acción Mussolini, Batallón Vega de la décima Mas de Junio Valerio Borghese, yl el Frente Antibolchevique. Estos grupos gozarían de la proteción del ministro Scelba, y contarían con el apoyo de los servicios secretos americanos.
Giuliano y su banda se hizo ver en la mañana de Portella. Querían o debían ser vistos, siguiendo las instrucciones dadas. A unos pastores se dirigió para decirles: "id y decid que somos quinientos". Quinietos eran precisamente los hombres que formaban el Batallón vega. Quizá Giuliano estaba dando una pista de quiés estaba detrás, porque la banda de Giuliano no era, ni mucho menos, tan numerosa.
El nombre de Fra Diavolo, muy presente en la novela de Mario Puzo e indudablemente relacionado con Portella, no aparece ni una sola vez en las actas judiciales. Su vida en los años anteriores pasa por Sicilia, donde forma parte de los hombres de Giuliano, y Florencia donde regenta una trattoria en la que recive a hombres de los servicios secretos. Está demostrada su presencia en la mañana del primero de mayo, y es evidente su relación como confidente con la policía. Su muerte a manos de los carabinieri podría esconder los mismos motivos que la muerte de Giuliano y Pisciotta.

jueves, enero 25, 2007

AMERICANOS EN SICILIA, EL ÚLTIMO BANDIDO (I)

Ya en alguna ocasión me he referido a los hechos del día primero de mayo de 1947, cuando las montañas de Montelepre presenciaron la matanza de once personas, entre ellas varios niños, a manos de un supuesto ataque de la banda del bandido Salvatore Giuliano. Como ya se ha dicho, pocas cosas en esta historia estan claras, salvo esa misma: que nadie ha pagado por esas muertes. Las investigaciones de G. Casarubea, historiador siciliano residente en Partinico e hijo a la vez de un sindicalista asesinado por elementos mafiosos, arrojan mucha luz a un crimen que muchos califican de Estado.
En primer lugar hay que reseñan que no existe una valoración clara de la figura de Giuliano. Su vida ha sido novelada -por Mario Puzo- y llevada al cine con más o menos éxito (Francesco Rosi da una lección magistral de cine y política en su cinta, y Cristopher Lambert fracasa en la adaptación al cine de la novela).
¿Cómo fue la vida del bandido? ¿Fue un Robin Hood siciliano? ¿Fue amigo o enemigo del pueblo? A su espalda descansan hoy más de 400 víctimas, entre ellas hombres del cuerpo de carabineros, pero también muchos sospechosos de traición y simples sindicalistas que murieron cuando Giuliano puso al comunismo como la lacra a combatir. Célebre es su carta al presidente Truman, en la que un periodista norteamericano hizo de mediador, notable aportación al género epistolar en la que Giuliano se ofrecía como cabeza de un ejército enrabietado por el "intolerable aullido de los perros comunistas".
¿Qué hay de oculto en la historia del último bandido? ¿Luchó contra la mafia de la época, o era un protegido suyo? ¿Eran mafia, bandidos y carabineros una sola cosa, como la Trinidad, como dijera Gaspare Pisciotta, lugarteniente de Giuliano?
Sin lugar a dudas, la relación entre bandidos y mafia es íntima desde 1860, primeros años en que se da una porganización criminal estructurada en la isla. Cuando los bandidos secuestraban a alguien, los familiares sabían a quién dirigirse, es de cir, al mafioso local. La mafia hacía de intermediaria en los secuestros a cambio de una comisión, pero su colaboración no quedó ahí. Cuando la causa de los bandidos comenzaba a flaquear, la moda del separatismo los volvió a poner en guardia. Tras la creación del nuevo estado italiano surgido tras la Segunda Guerra Mundial, las voces separatistas en Sicilia se mezclaban entre izquierdistas y neofascistas que, escondidos en la isla, empezaban a organizar facciones armadas dispuestas a frenar el auge del comunismo.
El frente separatista llegó a organizar una revuelta en la que Giuliano colaboró atacando cinco cuarteles de Carabinieri, aunque la rebelión fue aplastada.
Cuando el separatismo pasó a mejor vida, Giuliano se ofreció a la única causa en la que encontraría dinero y poder a su servicio: el anticomunismo. En abril de 1947 las fuerzas izquierdistas agrupadas en el Bloque Popular obtuvieron el 30% del voto en las elecciones a la asamblea regional de Sicilia. Días después, el primero de mayo iba a servir para celebrar la victoria de las clases populares. Muchos vecinos de Montelepre y pueblos de la zona acudieron a las montañas para festajar, entre discursos y bailes, los tiempos de esperanza que estaban creando. Pero algunas personas tenían otro plan.

miércoles, enero 17, 2007

LAS AMISTADES PELIGROSAS


La vida y la muerte de Salvo Lima son el mejor ejemplo para explicar cómo se relacionan mafia y política en Sicilia. Protegido del alcalde palermitano Vito Ciancimino, político salido de los años democrisitanos de Amintore Farfani, Salvo Lima fue responsables del llamado 'Saqueo de Palermo' de los primeros años sesenta. Una década en la que la ciudad pasó a ocupar miles de nuevas hectáreas, con el consiguiente llenado de bolsillos para promotres y constructores de oscura procedencia. La jugada fue preciosa. Uno de los oficiosamente responsables de construir una considerable cantidad de edificios resultó ser el guarda que vigilaba la obra. Y así muchos más. Políticos como Lima y Ciancimino se llenaron los bolsillos de una manera exagerada. Fue la época en que Cosa Nostra vio en el hormigón un gran filón que explotar. Claro que para ello necesitaba una alianza con los principales responsables políticos, léase Democracia Crisitana, léase Ciancimino, alcalde de Palermo, léase Salvo Lima, y léase grandes hombres de Roma, con Giulio Andreotti en los primeros puestos.
Peor nada dura cien años, ni siquiera el salvaje asalto al tesoro público que estos hijos de la iglesia practicaron. La subida al poder en Cosa Nostra de los corleoneses puso en el punto de mira a los 'amigos políticos'. La alianza político-mafiosa pasaba a ser una discreta relación que acabaría disolviendose en los años del maxiproceso, allá por 1986.
El maxiproceso a la mafia no terminaba de inquietar a los grandes hombres de honor. La consigna era que todo el juicio y sus sentencias acabarían refutadas por el tribunal Supremo y Constitucional. De ello se encargarían los políticos afines. Pero no fue así. Ni siquiera los políticos pudieron actuar contra la labor de los jueces antimafia. En los primeros días de 1992 la sentencia del maxiproceso se ha´cía efectiva. No cabían más reclamaciones. No había más recursos. Los grandes capos irían a la cárcel, y sus fortunas pasarían a ser de dominio público. Antes de eso, Salvo Lima se había ido con la música a otra parte, concretamente a la Eurocámara, donde fue parlamentario.Cosa Nostra entendió su 'retirada' a Europa como un abandono. Lima no cumplió su parte del trato, y abandonó a la mafia cuando más se le necesitaba.
Si las sentencias del maxiproceso se cumplían, Cosa Nostra iba a hacer cumplir también las suyas. El 12 de marzo de 1992 un comando acababa con la vida de Salvo Lima en el barrio residencial de Mondello. No sería el único. También caería Ignazio Salvo, uno de los hombres más ricos de la isla, hombre de honor de la famillia de Salemi y puente entre la familia mafiosa y la Democracia Cristiana de Sicilia y Roma.
El juez Giovanni Falcone vio en el asesinato de Lima el principal signo de que algo estaba cambiando: Cosa Nostra estaba cumpliendo sus sentencias. Sabía que él mismo estaba en la lista. Si el maxiproceso tenía un final de cárcel para los mafiosos, sus responsables también tendrían un final. Y los políticos 'amigos' que dejaron actuar a los jeces también. Por eso Salvo Lima está muerto.

jueves, enero 11, 2007

Y de Nápoles, ¿Qué?

Maravillado ante la rapidez de la justicia, no encuentro ni una sola noticia sobre Nápoles en los últimos días-meses. ¿Solucionado? A mediados de octubre estuve en Nápoles, comprobando, como era de esperar, que todo seguía igual. A mi regreso a España encuentro en El País: 'Nápoles, fuera de control'. ¿En serio? ¿Podía uno concebir que la ciudad donde ha estado paseando, comiendo, disfrutando, bebiendo, sea un lugar fuera de control del Estado? Así es, así era. Lo bonito era ver que para el periódico, alarmado, debía de ser ya una situación insostenible, clamando al cielo. La realidad es que la situación ni era tan mala, ni era tan nueva. De hecho, un mes y medio después no encuentra uno ni rastro en los periódicos. A día de hoy pueden ser 20 los muertos en este 'rebrote' violento qye ya acabó. Muchos, sí señor, pero nada que ver con las guerras de los años ochenta, con más de dos muertos al día en un año. En fin, esperemos que no haya mucho por publicar en la sección Internacional para volver a escuchar algo sobre Nápoles. O a algún muerto espectacular. Es la única realidad de Nápoles que merece la atención. Lo demás, haganme caso, minucias. Como si no existiera.

lunes, noviembre 20, 2006

"Yo sé y tengo pruebas", por Roberto Saviano

Extraído de Rebelion.org

Nuovi Argomenti / Nazione indiana
Traducido para Encontrarte, Rebelión y Tlaxcala por Gorka Larrabeiti

... porque pese a todo, la verdad existe.

Victor Serge

Yo sé y tengo pruebas. Yo sé cómo se originan las economías y dónde toman su olor. El olor del éxito y el de la victoria. Yo sé qué rezuman las ganancias. Yo sé. Y la verdad de la palabra no hace prisioneros porque todo lo devora y de todo es prueba. Y no debe arrastrar contrapruebas ni tramar sumarios. Observa, sopesa, mira, escucha. Sabe. No condena a ninguna celda y sus testigos no se retractan. Nadie se arrepiente. Yo sé y tengo las pruebas. Yo sé dónde se desvanecen los manuales de economía transformando sus fractales en materia, cosas, hierro, tiempo y contratos. Yo sé. Y lo saben mis pruebas, que no están escondidas en un pen drive a salvo en algún agujero bajo tierra. No tengo vídeos comprometedores en ningún garaje escondido de ningún pueblito inaccesible en la montaña. Tampoco poseo documentos en ciclostilo de los servicios secretos. Las pruebas son irrefutables por ser parciales, grabadas con el iris, contadas con palabras y templadas con emociones que han rebotado en hierro y madera. Yo veo, intuyo, miro, hablo, y así testifico, fea palabra que todavía puede valer cuando susurra: “es falso” al oído de quien escucha cantilenas rimadas y acariciadas por los mecanismos de poder. La verdad es parcial; en el fondo, si se pudiera reducir a una fórmula objetiva, sería química. Yo sé y tengo las pruebas. Luego cuento. Cuento estas verdades.
Siempre intento calmar esta ansiedad que se me desata cada vez que camino, cada vez que subo escaleras, cojo ascensores, cuando me limpio las suelas en los felpudos y cruzo umbrales. No puedo frenar este perenne reconcomio del alma por cómo se han construido los edificios y las casas. Y si luego tengo a alguien al alcance de la palabra logro controlarme a duras penas sin contarle cómo van para arriba pisos y balcones hasta el tejado. No es un sentido de culpa universal lo que me domina, tampoco la redención moral que se siente por quien ha sido desplazado del sendero de la historia. Más bien intento desmontar ese mecanismo brechtiano que se ha vuelto connatural en mí de pensar en las manos y los pies de la historia, o sea, más en los cazos siempre vacíos que condujeron a la toma de la Bastilla que en las proclamaciones de la Gironda y los jacobinos. No puedo dejar de pensar en ello. Siempre caigo en este vicio. Como quien mirando un Veermer pensase en quién habrá empastado los colores, o en quién habrá montado el lienzo en el marco, o en quién habrá engarzado los pendientes de perlas, en vez de contemplar el retrato. Pura perversión. Ni queriendo consigo olvidarme de cómo funciona el ciclo del cemento cuando veo un tramo de escalera, y el hecho de ver una vertical de ventanas no me distrae de cómo se monta la torre del andamiaje. No consigo hacer como si nada. No consigo ver sólo las paredes sino que pienso en la masa y la paleta. Pienso hasta en los callos que produce el mango de madera del fratás, pienso en cómo tiran las muñecas al revocar. Será que a lo mejor quien nace en ciertos meridianos tiene una relación con algunas sustancias de manera singular, única. Una relación que, en otros lugares, no podría ser sino distinta. No toda la materia se percibe igual en todas partes. No sé, creo que en Qatar el olor del petróleo y de la gasolina evocará sensaciones y sabores de residencias inmensas, monocultivos y gafas de sol y limusinas aunque, quizá en el día a día, el tufo de gasolina y petróleo se sienta menos que en Madrid. El mismo olor ácido del crudo creo que en Minsk evocará caras oscuras, fugas de gas y ciudades ahumadas mientras en Bélgica ha de evocar el olor a ajo de los italianos y el de cebolla de los magrebíes, cuerpos que se sumían en las minas. Lo mismo sucede con el cemento en el sur de Italia. El cemento. Petróleo del sur. Todo nace del cemento. No existe imperio económico nacido en el mediodía que no pase por la construcción. Contratas, concursos públicos, canteras, cemento, grava, argamasa, ladrillos, andamios, obreros. Los pertrechos de un empresario italiano son éstos. El empresario italiano que no tiene los pies de su imperio (principado o feudo de infanzón) en el cemento no tiene esperanza alguna. Hay que imaginarse su maletín similar al que hace años producía la MicroMachine. Un maletín para niños, que se abría y de cuyas paredes salían microhormigoneras y obreros enanitos, trompas para desescombrar y grúas. Habría que imaginar así el maletín de todo aquel que esté por la labor de convertirse en empresario potente y triunfante. Es el oficio más simple para hacer dinero en el menor tiempo posible, ganarse la confianza, contratar personal al son que marcan las elecciones, repartir sueldos, acaparar financiación, multiplicar el rostro de uno en virtud de la fama de los edificios que se construyen. El talento del constructor es el del mediador y el del buitre. Posee la paciencia del cartujo curtido en documentación burocrática, esperas interminables, permisos sedimentados como lentas gotas de estalactitas. Y además el talento rapaz que le permite planear sobre terrenos insospechables, hacerse con ellos por cuatro perras y después guardarlos hasta que todos y cada uno de sus centímetros, todos y cada uno de sus agujeros se puedan revender a precios exponenciales. El empresario rapaz sabe bien cómo valerse del pico y las garras. Los bancos italianos saben conceder a los constructores el máximo crédito; digamos que los bancos italianos parecen edificados para los constructores. Y en caso de que el empresario no tenga mérito alguno, en caso de que las casas por construir no le bastaran como aval, siempre habrá algún buen amigo del constructor que lo avale. La concreción del cemento y de las habitaciones es la única materialidad verdadera que conocen los bancos italianos. La investigación, los laboratorios, la agricultura o la artesanía, los directores de banco se los imaginan como territorios vaporosos, hiperuránicos y carentes de gravedad. Cuartos, pisos, azulejos, tomas telefónicas y eléctricas. Yo sé y tengo las pruebas. Sé cómo está construida media Italia. Más de media. Conozco las manos, las empresas, los proyectos. Y la arena. La arena con que se han levantado edificios y rascacielos. Barrios, parques, chalets. En Castelvolturno nadie olvida las infinitas colas de camiones que saqueaban la arena del río Volturno. A partir de los años 70. Camiones en fila, que atravesaban tierras orilladas por campesinos que jamás habían visto semejantes mamuts de hierro y goma. Habían conseguido quedarse, resistir sin emigrar y estaban arramblando con todo delante de sus narices. Ahora aquella arena está en las paredes de los bloques de viviendas de los Abruzos, en las casas de Varese, Asiago, Génova. Ahora ya no es el río el que va a dar a la mar, sino la mar la que entra en el río. Ahora en el río Volturno se pescan lubinas y ya no hay campesinos. Sin tierra, empezaron a cultivar búfalas, y después empezaron a montar empresitas de construcción con nigerianos y surafricanos sustraídos a las labores de temporero, y cuando no se asociaron con las empresas de los clanes, conocieron muerte precoz. Yo sé quien ha construido Emilia Romaña, los barrios nuevos de Milán, yo sé quién construye las villas en Toscana, las empresas de Michele Zagaria, uno de los delincuentes más buscados, que trabajan mediante subcontratación en media Italia. Las ventajas que tienen estas empresas y sus clientes son infinitas; saquean los áridos de colinas y montañas. A las empresas de extracción se les autoriza obtener cantidades mínimas, pero en realidad muerden, devoran montañas enteras. Toneladas de cantos a bajo coste salen de estos lugares. Grava a coste cero que volverá competitivas las compañías del norte de Italia mientras en media Europa intentan acapararla puesto que está convirtiéndose en mercancía cada vez más escasa. No en el sur. Donde no queda nada por excavar, construir ni levantar. Yo sé y tengo las pruebas. Aquí la deportación de las cosas ha seguido a la de los hombres. Montañas y colinas despedazadas y amasadas en cemento acaban por todas partes. De Tenerife a Sassuolo. A menudo, mientras las compañías de los clanes perforan, rompen por error una capa acuífera y las canteras se convierten en lagos artificiales. Podría parecer un freno a la carrera devoradora de los constructores. No lo es. Al gestionar los clanes también los residuos tóxicos, se hacen con contratas para la eliminación de venenos industriales, y haciendo como que los eliminan en vertederos inexistentes, se adjudican la eliminación de materiales de desecho peligrosos a precios tan bajos que no hay empresa europea capaz de competir con ellos. No se trata de eliminar, sino de tirar. En realidad las compañías no tienen ningún lugar donde eliminar los desechos tóxicos ni tampoco instalaciones adecuadas para ello. Los hunden en las lagunas. De modo que no sólo ganan con la extracción abusiva sino que crean un lugar donde esconder residuos tóxicos. Así se puede obtener dinero fresco y hacer que las propias compañías resulten aún más competitivas de cara al servicio subcontratado de los mejores constructores en circulación. Una vez, en un viejo restaurante de San Felice a Cancello, conocí a Don Salvatore. Un viejo capataz. Era una especie de mortaja ambulante, no pasaba de los 70 años, pero aparentaba más de 80. Me contó que durante diez años tuvo el encargo de repartir en las hormigoneras polvo de extracción de humos. Toneladas de cemento amasado con polvo venenoso cuya eliminación habría acarreado costes altísimos en los presupuestos de las empresas. Con la mediación de las compañías de los clanes camorristas, los costes se rebajaron y la eliminación oculta en el cemento se convirtió en la cinética que permite aún a las empresas presentarse a concursos de contratación con precios de mano de obra china.
Ahora garajes, paredes y descansillos almacenan venenos en su vientre. No sucederá nada hasta que se agrieten y quizá algún obrero magrebí respire el polvo y la palme al cabo de unos años culpando a la mala suerte de su cáncer. Los empresarios italianos pujantes no tienen mayor fuerza que la de estas compañías capaces de arrasar tanto por precios como por calidad. Cada una de las ventajas reposa en la mano de obra y los materiales. Provienen del cemento. Ellos mismos forman parte del ciclo del cemento. Antes de transformarse en maridos de chicas de portada, en ejecutivos con yate, en depredadores de grupos financieros, en compradores de diarios enteros, antes de todo esto, detrás de todo ello, están el cemento, las empresas en subcontratación, la arena, el pedrisco, los camioncitos repletos de obreros que trabajan de noche y desaparecen por la mañana, los andamios podridos, los seguros de pega. Sobre el espesor de estas paredes se apoyan quienes impulsan la economía italiana. La Constitución debería cambiar. Escribir que se basa en el cemento y los constructores. Son ellos los padres. No Einaudi, Ferrucio Parri, Nenni y el comandante Valerio. Fueron los constructores los que sacaron a Italia, tirándola de los pelos, del abismo en que había caído en época de la quiebra de Sindona y la condena inapelable del Fondo Monetario Internacional. Esos constructores se llamaban Genghini, Belli, Parnasi. Luego llegaron los Caltagirone. Cementeras, contratas, edificios y periódicos. Hoy los nuevos rostros. Ricucci, Coppola, Statuto. Los tres nuevos empresarios pujantes.
Yo sé. Sé cómo se trabaja en las obras. Cómo se montan los andamios, cómo en Italia la mayor parte de las obras incumple las normas, cómo se saquean los materiales, cómo se sustraen terrenos, cómo se mantienen en negro los obreros. Los mecanismos son científicos; los conforman las mentes más brillantes de los asesores comerciales del país. Se obliga a los obreros a firmar nóminas perfectamente en regla. Así, sobre todo en el Norte, en caso de eventuales controles de los sindicatos todo entra dentro de la norma. En realidad, los trabajadores reciben el 50% menos de lo indicado. Un modo de demostrar a los inspectores de trabajo que se respetan los contratos. Un diseño de pura y dura evasión fiscal que resta al Estado, sólo en lo que respecta a las compañías que operan en el norte, 500 millones de euros, según afirman los sindicatos confederados de la construcción. Cifras que corresponden a la lógica de la máxima rebaja. Más del 40% de las compañías constructoras que actúan en Italia son del Sur. El agro aversano, napolitano, salernitano. Sin contar los miles de compañías subcontratadas, que no dejan huellas y que, por tanto, quedan fuera de las estadísticas. Las empresas llegan bien cargadas de chicos meridionales y rumanos. Pocos africanos. La fuerza absoluta de los carteles criminales es la construcción. El certificado antimafia. Hoy por hoy ridículo. Todas las compañías de Totò Riina y de Francesco Schiavone “Sandokan” tenían certificado antimafia. Para conseguirlo, basta con demostrar que en la empresa no trabajan personajes condenados por asociación mafiosa. ¡Qué ingenuidad! Incluso si un afiliado condenado por mafia fuera dependiente suyo, trabajaría en negro, y los controles son inexistentes. Y sin embargo, es cierto. Los afiliados van a parar, virando en redondo, a la construcción. Tras una carrera como sicario, chantajista o vigilante. Vamos, después de haber pasado por el ejército de los clanes, se termina en la construcción o recogiendo basura. En vez de soltarles documentales y conferencias en la escuela, más valdría coger a los chiquillos recién afiliados, y llevarles a dar una vuelta por las obras enseñándoles el destino que les espera cuando envejezcan (siempre que la cárcel y la muerte se lo permitan): estarán en unas obras consumiéndose y expectorando catarro de cal y sangre. Mientras tanto, los empresarios y negociantes que los padrinos creían controlar obtendrán comisiones y modelos por esposas. De trabajo se muere. Continuamente. La velocidad de las construcciones, la necesidad de ahorrar a costa de la seguridad y de no respetar los horarios. Turnos inhumanos de 9/12 horas al día sábados y domingos incluidos. 100 euros por semana, la paga con las extraordinarias nocturnas y dominicales de 50 euros por 10 horas. Los más jóvenes se hacen hasta 15. Quizá metiéndose coca, que aquí se vende a 15 euros la raya. Las máscaras para evitar la inhalación de polvo parecen una provocación y los cordeles que deberían sujetar los cuerpos de los obreros a los andamios los usa el encargado para llevar sus manojos de llaves. Cuando se muere en las obras, se pone en marcha un mecanismo bien ensayado. El cadáver se saca de la obra y según cuál sea la zona, se simula un accidente de tráfico. Lo ponen en el coche que después dejan caer por algún terraplén o precipicio, sin olvidar que al final hay que prenderle fuego. La cantidad que paga el seguro se le hace llegar a la familia del muerto a modo de liquidación. No es raro que, al simular un accidente, resulten gravemente heridos los simuladores, sobre todo cuando hay que empotrar un coche contra una pared, antes de darle fuego con el cadáver dentro. Cuando el capataz está presente, el mecanismo funciona. Cuando no está, el pánico atenaza a menudo a los obreros. Y entonces se coge al herido grave, el casi-cadáver y le dejan casi siempre cerca de una calle que conduce al hospital. Pasan con el coche, se arregla el cuerpo y huyen. De ser escrupulosos, llaman una ambulancia. Quien quiera que participe en la desaparición o el abandono del cuerpo casi cadáver sabe que sus colegas harán lo mismo con él en caso de que se destroce estampándose contra el suelo o se clave lo que sea en el cuerpo. Sabes seguro que quien está a tu lado te dará el golpe de gracia. Y así hay una especie de desconfianza en las obras. El que está a tu lado podría ser tu verdugo, o tú el suyo. No te hará sufrir pero será quien te deje palmarla solo, tirado en la acera, o será el que te pegue fuego dentro de un coche. Todos los constructores saben que funciona de esta manera. Y las compañías del sur ofrecen las mejores garantías. Trabajan y desaparecen y todos los imprevistos los resuelven sin mucho ruido. Yo sé y tengo las pruebas. Y las pruebas tienen un nombre. Son Ciro Leonardo, muerto a los 17 años, mientras estaba reparando un desván, tras caer de un séptimo piso. Las pruebas se llaman Francesco Iacomino, que tenía 33 años cuando lo encontraron con el buzo puesto en el suelo adoquinado del cruce de las calles Quattro Orologi y Gabriele D’Annunzio en Ercolano. Nicola Tricarico, de 26 años, electrocutado mientras trabajaba en la reforma de una tienda. En negro. Después del accidente se escaparon todos, aparejador incluido. Nadie llamó a la ambulancia por temor a que llegase antes de su huida. Dejaron el cadáver allí, enfriándose. Y cuando se muere en el Norte, si no da tiempo a abandonar el cuerpo en el Sur, el coche accidentado está listo con la gasolina para ocultar el cuerpo en un accidente en una de las concurridísimas y ensangrentadas carreteras padanas. Durante siete meses en las obras del norte de Nápoles murieron 15 obreros de la construcción. Muertos al caer, aplastados por palas mecánicas, hechos papilla bajo grúas conducidas por obreros exhaustos por las horas de trabajo. Hay que actuar deprisa. Aunque las obras duren años, las compañías subcontratadas tienen que dejar paso rápido a otras. Ganar, hacer caja e irse a otra parte. Cuanto antes se levantan las casas, antes se venden, antes se hace uno empresario, antes se va el dinero a otro lugar. Antes se pueden comprar surtidores de gasolina, antes se pueden conseguir avales en el banco, antes se puede uno casar con una modelo, antes puede uno comprarse todo un periódico. En el Sur se puede extraer, se puede seguir extrayendo. Se pueden depredar tierras, morder montañas, esconder venenos bajo la moqueta de la tierra. En el Sur, todavía pueden nacer imperios, las mallas de la economía se pueden forzar y el equilibrio de la acumulación originaria aún está por completar. En el sur habría que colgar carteles desde Apulia hasta Calabria que dijeran BIENVENIDO a los empresarios que quieran lanzarse al ruedo del cemento y entrar en pocos años en los salones romanos y milaneses. Un BIENVENIDO que sabe a buena fortuna porque la refriega es mucha y poquísimos pueden quedar a flote en arenas movedizas. Yo sé. Y tengo las pruebas. Y los nuevos constructores propietarios de bancos y de yates, príncipes del cotilleo y majestades de nuevas furcias guardan con celo sus ganancias. A lo mejor aún les queda alma. Tienen vergüenza de declarar de dónde vienen sus ganancias. En su país modelo, en EEUU, cuando un empresario llega a convertirse en referencia financiera, cuando alcanza fama y éxito, sucede que convoca a los analistas y a los jóvenes economistas para enseñar sus cualidades económicas, desvelar el camino recorrido para hacerse con la victoria en el mercado. Aquí, silencio. Vergüenza. Y el dinero es sólo dinero. Giuseppe Statuto y Danilo Coppola, los empresarios-ganadores provenientes de la zona de Aversa, de una tierra enferma de camorra, responden cristalinos a quien les atormenta por su éxito: “Compré a 10 y he vendido a 300”. Una fórmula que difícilmente podrá pregonarse como modelo de meritocracia y perseverancia para obstaculizar las cinéticas criminales. Pero ¿quién señalaba estos negocios? ¿quién tenía semejante control capilar del territorio? ¿qué agentes válidos han usado para comprar tan barato los terrenos? No hay respuesta. De la tierra coges, luego construyes, de la construcción obtienes un aval, y así puedes tener una deuda y de la deuda más edificios y luego barcos y luego bancos... El mecanismo es trivial. Tierra y espacio para construcciones. Es como si se extrajera al revés. No se excava de la tierra carbón y bauxita: de la tierra se excava el aire y luego la luz y se ocupan vanos de oxígeno: el recorrido es el inverso, de espaldas al suelo y extracción al revés. Alguien ha dicho que en el sur se puede vivir como en un paraíso. Basta con mirar hacia arriba y no atreverse jamás a mirar hacia abajo. Pero no es posible. La expropiación de perspectivas también ha robado espacios a la vista. Toda perspectiva tropieza con balcones, trasteros, buhardillas, comunidades, edificios abrazados, barrios anudados. No se piense aquí que nada pueda caer del cielo, la lluvia de ángeles descrita por Anatole France que cae sobre París para organizar la mayor rebelión contra los errores de lo creado no es posible ni siquiera en el pleno delirio etílico de alguna noche. Aquí vas para abajo. Te precipitas. Porque siempre hay un abismo en el abismo. Aquí tendrás que gritar las palabras del padre de Ciro: “Que choques contra el suelo y mueras, no te lo imagines como un alma que se evapora tal y como te cuentan en el catecismo o como se ve en la película Ghost: imagina que unas manos te agarran y tiran de ti hacia abajo. Aún más abajo si cabe de esta tierra de infierno en la que vivimos”. Y este abismo no tiene su pueblo. El East End de Londres que hacinaba a sus desvalidos ya no existe, y Jack London, para comprender la herida de la razón occidental debería alternar sus días entre las noches de la nueva burguesía empresarial romana y las construcciones nocturnas. Así, cuando pongo los pies en escaleras y cuartos, cuando monto en ascensores, no consigo no sentir: es un vicio de mi psique. Porque yo sé. Y es una perversión. Y así, cuando me encuentro entre los mejores y más punteros empresarios no me siento bien. Aunque estos señores sean elegantes, hablen con tono sereno, y voten a la izquierda. Yo siento el olor de la cal y del cemento, que les sale de los calcetines, de los gemelos de Bulgari, de sus obras completas de Italo Calvino, de sus novelas negras de Grisham. Yo sé. Yo sé quién construyó mi país y quién lo está construyendo. Sé que no uno no puede vivir una vida de incursiones y tormentos en bonitas villas de Toscana o en Apulia, en películas de Giordana o la Comencini; sé que esta noche sale un tren de Reggio Calabria que se parará en Nápoles a las doce y cuarto antes de llegar a Milán. Estará repleto. Y en la estación, las furgonetas y los Fiat Punto polvorientos recogerán a los chicos para las nuevas obras. Una emigración sin residencia que nadie estudiará ni valorará, pues quedará sólo en las huellas del polvo de cal, y sólo allí. Yo sé cuál es la verdadera constitución de mi tiempo, cuál la riqueza de las empresas. Yo sé en qué medida cada pilar es la sangre de los demás. Yo sé y tengo las pruebas. No hago prisioneros.
Texto original en italiano tomado de :
http://www.nazioneindiana.com/2005/12/02/io-so-e-ho-le-prove/
Gorka Larrabeiti es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta página se puede reproducir libremente con fines no comerciales, a condición de respetar su integridad y de mencionar a sus autores y la fuente.
Publicado en Encontrarte
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