viernes, diciembre 19, 2008
99 DETENIDOS
domingo, noviembre 30, 2008
SOBRE 'CÓMPLICES'
miércoles, noviembre 26, 2008
DOS ARTÍCULOS DE HOY
Dos escritores contra la barbarie (EL PAÍS)
"La mujer mafiosa ordena asesinar, pero no empuña una pistola" (PÚBLICO)
martes, noviembre 25, 2008
ESTAMOS EN ELLO
sábado, octubre 25, 2008
TODOS LEYENDO GOMORRA
domingo, octubre 19, 2008
REFERENCIAS EN LOS MEDIOS
jueves, octubre 16, 2008
PERIODISTAS ASESINADOS

Mario Francese
Mauro de Mauro, (Foggia, 1921, Palermo, 1970). La muerte de Mauro de Mauro continua siendo uno e los misterios de la isla siciliana. De Mauro, gran conocedor de los oscuros movimientos en torno a la muerte de Enrico Mattei y el plan de golpe de Estado de la extrema derecha (Caso Borghese), desapareció la noche del 16 de septiembre de 1970, secuestrado a la puerta de su casa. Su cadáver no fue nunca encontrado, y los mandantes de su muerte todavía no han sido aclarados. Arrepentidos de Cosa Nostra como Tommasso Buscetta, Antonio Calderone o Francesco Di Carlo confirmaron su asesinato. En 2006 se inició el proceso por su muerte, con un único imputado, el capo Salvatore Riina.

Mauro de Mauro
Cosimo Cristina, (Termini Imerese, 1935-1960). Asesinado por Cosa Nostra, su caso fue seguido por el también asesinado Francese. Fundó el periódico Perspectivas Sicilianas, y desde sus páginas indagó en los secretos de la organización mafiosa en los años en que esta era oficialmente inexistente para el Estado. Su asesinato fue calificado de suicidio, una práctica que Cosa Nostra ha utilizado en varias ocasiones con la complicidad de la línea investigativa policial. Se considera el primer periodista asesinado por la mafia.



Noticia de la muerte de Spampinato
Giuseppe Fava, (Palazzo Acreide, 1925, Catania, 1984). Periodista, escritor y autor de teatro, fundó la revista Los Sicilianos, segundo periódico antimafia. Su historia profesional es la de alguien que siempre tomó partido por la realidad de Sicilia: se posicionó contra la instalación de la base nuclear en Comiso, mostró su apoyo a la detención del capo catanés Alfio Ferito, y se mostró abiertamente crítico con ciertos empresarios muy cercanos a los clanes más sanguinarios, como el de Nitto Santapaola: «Me doy cuenta que hay una enorme confusión sobre el problema de la mafia. Los mafiosos están en el Parlamento, a veces son ministros, son banqueros, son aquellos que en estos momentos están en el vértice de la Nación. No se puede definir mafioso al pequeño delincuente que llega y te impone el soborno en tu pequeño negocio; esto es pequeña criminalidad, ocurre en otras ciudades italianas, en ciudades europeas. El fenómeno de la mafia es mucho más trágico e importante». A las diez de la noche del 8 de enero de 1984 Fava llega hasta el teatro Verga para recoger a su sobrino. Cinco balas del calibre 7,65 en la nuca acaban con su vida en Catania, donde su alcalde siguió sosteniendo que la mafia no existía.

Giancarlo Siani, (Nápoles, 1959-1985). Periodista asesinado por la Camorra, en su historia se basa la película E io ti seguo. Su trabajo en varios periódicos napolitanos le pone en contacto con la actividad de los clanes en unos años en los que se acababa de cerrar la mayor guerra de familias. Siani escribe de cómo el clan Nuvoletta y el clan Badellino quieren vender al boss Valentino Gionta a la policía, como así fue. Siani muere con 26 años recién cumplidos, asesinado en plena calle.

Giancarlo Siani
Mauro Rostagno, (Turín, 1942, Lenzi, 1988). Sociólogo y periodista italiano, fundador del movimiento político Lucha Contiua. Su asesinato sigue siendo un misterio, aunque la hipótesis de raíz mafiosa es una de las más apoyadas. En Radio Tele Cine denuncia la complicidad entre la mafia y políticos locales. El 26 de septiembre de 1988 muere en su coche a la edad de 46 años.

Giuseppe Impastato (Cinisi, 1948-1978). Uno de los mártires de la sociedad civil más célebres, asesinado por la familia de Cosa Nostra en su localidad natal (dirigida por Tano Badalamenti). En su vida se inspira el film italiano Los Cien Pasos. Hijo y pariente de varios hombres de honor, Impastato elige desde muy joven una existencia muy diferente. Militante comunista, desarrolló a través de la emisora autogestionada Radio Aut movimientos culturales y políticos y comienza a denunciar los negocios de los capos mafiosos en Cinisi y la zona. Cosa Nostra la asesina en plena campaña electoral -Impastato concurría como candidato en la lista a las elecciones municipales de Democracia Proletaria- dejándolo sobre la vía ferroviaria y haciendo explotar una carga de dinamita. Mientras todos apuntan al asesinato, la policía lo considera un suicidio. Sólo en 1983 se reconoce la raíz mafiosa del asesinato. Gaetano Badalamenti, capo de la mafia de Cinisi, será condenado a cadena perpetua como mandante de lasesinato. También su número dos, Vito Palazzolo, es considerado culpable y condenado a 30 años de cárcel.

Peppino Impastato
miércoles, octubre 15, 2008
UN REPORTAJE DE ROBERTO SAVIANO
El crimen es un mal natural, fisiológico. Da lo mismo derecha que izquierda. Se corre el riesgo de que todo esto se convierta en habitual, en normal: la inmundicia como algo corriente, casi una broma, parte del folclor napolitano, cotidiana como el robo, la orilla del mar o la añoranza de Maradona. Y, sin embargo, es una catástrofe. Porquería por todas partes, vertederos llenos, hinchados, podridos. Camiones repletos, en fila. Protestas. Y discusiones, investigaciones, dimisiones y culpables, ecologistas, camorristas, políticos, expertos. Mayorías y oposiciones y caídas de Gobiernos. Pero la porquería lo resiste todo. Y aumenta. La trasladan del centro a la periferia, la envían lejos de la ciudad, incluso la sacan de la región. Pero no es suficiente porque se reproduce, se vuelve a acumular. Todos están dispuestos a hablar, en una orquesta que emite sonidos tan confusos que se convierten en indescifrables, como el silencio.
Si Roma, Florencia, Milán o Venecia se encontraran en situación parecida, es difícil creer que dejaran que la basura se pudriera en sus plazas, que se quedaran con las calles adornadas con pañales y cáscaras de plátano, que dejaran que el aire se contaminara con el olor putrefacto de restos de pescado. Es difícil imaginar que en una de estas ciudades pasaran camiones cada noche, echando cal sobre los vertidos para evitar la propagación de enfermedades y prevenir posibles incendios.
¿Por qué hay tanta suciedad en Nápoles? ¿Cómo es posible si nada semejante ocurre en Ciudad de México, Calcuta o Yakarta? Es incomprensible. Por eso hace falta hablar con claridad. ¿Por qué están llenos los vertederos? Fácil. Porque se han usado muy mal. Se ha recogido de todo y sin control. Si se juntaran los residuos ilegales gestionados por el Clan de la Camorra se formaría una montaña de 14.600 metros de altura y tres hectáreas de base; sería el monte más grande del planeta.
Los que gestionaban los vertederos no respetaban límites ni normas sobre tipos de residuos. Los vertederos, más parecidos a un agujero mal hecho que a una organización de la recogida, se convertían en lagos de una mezcla asquerosa, una alcantarilla al aire libre. Se llenaban rápidamente, y no sólo con residuos urbanos. Lo clásico era cavar enormes agujeros, hacer bajar el camión al fondo y después, una vez que salía el conductor, soldar las puertas del vehículo y echar tierra hasta cubrirlo todo. Una táctica para no tocar la basura ni con un dedo. El beneficio económico era tan elevado que permitía sacrificar camiones enterrándolos. En Pianura, según cuenta la gente, hay incluso un esqueleto de ballena. Y en Parete, paquetes y paquetes de liras antiguas. Como todos los residuos peligrosos, las liras, que desaparecieron por toneladas, fueron en buena parte absorbidas por el Clan, trituradas y escondidas bajo tierra. Y de esta forma, cuando araban los campos, muchos campesinos encontraban tesoros de monedas que ya no servían y, como recompensa, contaminaban la tierra con plomo.
Pero, ¿por qué los ciudadanos se niegan a que se reabran los vertederos? ¿Por qué parecen unos locos que prefieren la basura que desde hace dos meses tienen en la puerta de su casa? Porque temen que, además de lo que deberían ser sólo residuos sólidos urbanos, también haya sustancias tóxicas. Sin embargo, les han dado todas las garantías de que la situación no empeorará. Pero, ¿quién se las ha dado? Aquellos de los que ya no se fían. Los que siempre adjudican la explotación a empresas cómplices, a personas impuestas por el Clan. Y, al final, ¿quién decidirá realmente el destino de la basura? Como siempre, el Clan.
Contra ellos no se pueden rebelar. Pero, puesto que contra el Estado sí pueden, contando con una gran dosis de paciencia de los antidisturbios, se oponen a sus decisiones para que no se rompa su ritmo cotidiano. Prefieren renunciar a las becas de estudio y a las ayudas económicas para los que viven cerca del basurero, antes que arriesgarse a acabar podridos de cáncer por cualquier sustancia enterrada clandestinamente.
Los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud muestran que la situación en Campania es increíble. Hablan de un aumento vertiginoso del cáncer; de páncreas, de pulmón, de las vías biliares, más del 12% superior a la media italiana. Ya en septiembre de 2004, en la revista médica The Lancet Oncology se hablaba de un aumento del 24% de los tumores de hígado en las zonas de los vertederos, y las mujeres son las más afectadas. Merece la pena recordar que en las zonas de mayor riesgo del norte de Italia el aumento es del 14%.
Cuantos más vertederos estén saturados, mejor se podrán colar camiones llenos de residuos especiales para esconderlos, mientras los que esperan la cola con la basura urbana les sirven de tapadera. ¿Y los consorcios y la política? Los consorcios que gestionaban la basura lo hacían por cuenta de empresarios y patronos, mientras los responsables de la política local y estatal aplicaban la práctica habitual de no dar los empleos a personas con conocimientos técnicos, sino a los personajes de siempre cuyo único mérito es estar en la lista de los partidos. ¿Por qué no se ha hecho nada? Porque el desastre da dinero a todos. Y, por tanto, del desastre se vive.
Finalizado el desastre, se acabó el dinero. Quizá había que haberse rebelado también en la época en que el Clan conquistaba la zona. ¿Y la incineradora de Acerra, sobre la que tanto se debate, que durante años no se ha construido y que ahora, lentamente, se va a hacer? Dirán los oncólogos que este tipo de instalaciones no son nocivas, que incluso hay una parecida, en el centro de Viena, que se ha convertido en un prestigioso palacio. Cierto. Pero en un territorio en el que el índice de mortalidad por cáncer alcanza el 38,4%, ¿quién le asegura a la gente que en las instalaciones se quemará lo que se debe quemar? ¿Qué políticos serán capaces de mantener la promesa de control exhaustivo, en una zona que se ha definido como el Chernóbil de Italia? El centro-izquierda creía que era inmune a la infiltración camorrista porque la cuestión concernía al otro bando. Al contrario. Nunca como en estos años se han abierto al Clan las puertas de los grupos de izquierda.
Y el crimen se ha percibido como un mal natural, fisiológico. La política ha seguido presentándose como algo muy diferente del negocio y del crimen. Da lo mismo derecha que izquierda, basta con comer.
Gracias a esta situación desastrosa, han conseguido los negocios de una gran parte del norte de Italia: como ha demostrado la Operación Houdini de 2004, los costes de mercado para tratar correctamente los residuos tóxicos obligaban a marcar un precio que oscilaba entre los 21 y los 62 céntimos el kilo. El Clan suministraba el mismo servicio a 9 o 10 céntimos el kilo. El Clan de la Camorra logró garantizar que 800 toneladas de tierra contaminada con hidrocarburos, propiedad de una empresa química, se trataran al precio de 25 céntimos el kilo, transporte incluido. Un ahorro del 80% sobre el precio habitual. Cuando se quemó el transbordador Moby Prince y nadie quiso hacerse cargo de él, el Clan no se negó. Según Legambiente (una organización ecologista), fue procesado en la planta de Caserta, se despiezó y se dejó descomponer en campos y vertederos.
El estallido de este desastre no es asunto de la Camorra. No le gusta provocar desastres, no lo necesita; sus intereses y ganancias con la basura, como con todo lo demás, los obtiene siempre; los consigue de todos modos, con sol o con lluvia, con desastres o con aparente normalidad, cuando se centra en sus propios intereses y nadie se interesa por su territorio, cuando el resto del país le confía sus desechos tóxicos por un precio imbatible y cree que puede lavarse las manos y dormir tranquilamente.
Cuando se tira algo a la basura hay que pensar que no se transformará en abono, en materia maloliente que alimentará a las ratas y a las gaviotas, sino que se transformará directamente en acciones de empresas, capital, equipos de fútbol, palacios, flujos financieros, negocios y votos. Y del desastre no se quiere ni se puede salir, porque es uno de los momentos en que más se gana. El desastre nunca ha sido creado directamente por el Clan, pero la política de los últimos años no ha conseguido cerrar el ciclo de los residuos. Los vertederos se agotan.
Lo que convierte en trágico todo esto es que no es este momento el que está comprometido. Las que van a sufrir el daño no son las calles, que sólo están llenas de bolsas de basura. Las que van a resultar perjudicadas son las nuevas generaciones. El futuro en sí mismo está comprometido.
En esta tierra torturada, las malformaciones fetales son superiores en un 80% a la media italiana. Lo más sorprendente es que en los últimos cinco años han surgido enormes centros comerciales en un área de menos de 15 kilómetros. Primero, el más grande del sur de Italia, en la zona de Caserta; a continuación, el más grande de toda Italia; a renglón seguido, el más grande de Europa; y hace poco, uno de los centros comerciales más grandes del mundo: un complejo de 200.000 metros cuadrados, con 80 tiendas de marcas nacionales e internacionales, un hipermercado, 25 restaurantes y bares, y un cine multisala con 11 pantallas y 2.500 butacas. El recién llegado, el Vulcano Buono, en Nola, un centro comercial concebido y diseñado por Renzo Piano, que ha intentado superar al icono napolitano por antonomasia: el Vesubio. Una colina artificial, una protuberancia que sigue la característica forma sinuosa del volcán. Con una altura de 40 metros y con un diámetro de más de 170, es un complejo de 150.000 metros cuadrados cubiertos y 450.000 en total.
Se construyen centros comerciales como única forma de mover dinero. ¿Qué dinero? Los cálculos del Estado señalan que Campania crece menos que el resto de Italia. La región está deprimida. Y en renta per cápita, si la media nacional es de 21.806 euros por habitante, la media del sur no supera los 14.528.
No hay nada más que decir o que hacer. Quitar, quitar rápido la basura. No se puede esperar más. En estos días me ha venido a la mente una escena contada en un relato de Salamov, quizás el mejor narrador de las aberraciones del poder moderno. Cuando los soldados soviéticos pusieron en aislamiento a algunos de los prisioneros del Gulag, todos inválidos excepto Salamov, pretendieron que les entregaran sus prótesis: corsés, dentaduras, ojos de cristal y piernas de madera. A Salamov, que no tenía, le preguntó bromeando el soldado: "¿Y tú qué entregas? ¿El alma?". "No, el alma no se la doy", respondió. Sufrió un castigo durísimo por haber defendido algo que hasta ese momento creía inexistente.
Éste es el momento de pensar si todavía tenemos alma y de no quitárnosla como una prótesis. De no entregarla. Antes de que sólo nos queden las prótesis.
© 2008 by Roberto Saviano. Publicado con permiso de Roberto Santachiara Literary Agency. Traducción de News Clips.
martes, octubre 14, 2008
HEMOS VUELTO

Reseña de Abbate en ABC.
martes, abril 15, 2008
TRAS LAS ELECCIONES EN ITALIA
martes, abril 01, 2008
INTERESANTE TEXTO DE ROBERTO SAVIANO
Elecciones en Italia: Si un voto se compra con cincuenta euros
Roberto Saviano
La Repubblica
Traducido por Gorka Larrabeiti
Nadie ganará las elecciones en Italia. Nadie, pues hasta ahora todos parecen ignorar una cuestión fundamental que se llama “organizaciones criminales”; o mejor, “economía criminal”.No hace mucho el informe de Confesercenti valoró la facturación de las mafias en torno a 90.000 millones de euros, equivalentes al 7 % del PIB, o dicho de otro modo, a cinco ejercicios financieros del estado. El título “La mafia S.p. a. es la mayor empresa italiana” apareció en los periódicos de todo el mundo, y sin embargo en la campaña electoral nadie ha hablado aún de ello.Hasta hoy ninguna de las partes políticas en liza ha logrado prescindir de la relación con el poder económico de los clanes. Ponerse contra ellos no sólo significa perder consenso y votos, sino también tener dificultades para realizar obras públicas.Estas elecciones no las ganará nadie. Porque si no se afronta ya mismo la cuestión de las mafias, ganarán siempre ellos. Independientemente de cuál sea la coalición que gobierne el país. Las mafias están ya listas, han encontrado con qué políticos ponerse de acuerdo en ambas coaliciones. No hay enfrentamiento electoral en Italia en que no se venza gracias al voto de trueque, un arma formidable en el sur donde el desempleo es alto y después de décadas reaparece incluso la emigración al extranjero. Algo archisabido que
nadie se atreve a afrontar.Cuando era niño, el voto de trueque era más rentable. Un voto: un puesto de trabajo. En correos, ministerios, pero también en la escuela, en los hospitales, en las oficinas municipales. Conforme crecía, el voto se iba vendiendo cada vez por menos. Facturas telefónicas y de la luz pagadas durante los dos meses anteriores y del mes sucesivo. En las penúltimas, la novedad era el teléfono móvil. Te regalaban un celular modificado para fotografiar la papeleta electoral en la cabina sin que se oyera el clic. Sólo los más afortunados obtenían un trabajo a tiempo determinado.En las últimas elecciones el valor del voto había descendido a 50 euros. Casi como en la época de Achille Lauro, el empresario alcalde de Nápoles que en los años cincuenta regalaba paquetes de pasta y el zapato izquierdo de un par por estrenar, mientras que el derecho se entregaba tras la victoria. Hoy se obtienen votos por poco, por poquísimo. La desesperación del sur, que llega a malvender su voto por cincuenta euros resulta inversamente proporcional a la potencia de la empresa italiana más grande, que lo domina.En Italia nunca había habido un desprecio tan unánime por la política como en los últimos años. Los italianos la perciben como una continuación de los negocios privados en la esfera pública. Ha perdido su vocación primaria: crear proyectos, establecer objetivos, intervenir con determinación en la resolución de problemas. Nadie pretende que se pueda regenerar en el arco de una campaña electoral.Pero en el vacío de poder en que se ha vuelto sierva de manipulaciones y miopías interesadas prevalecen poderes incompatibles con una democracia avanzada. ¿Acaso es avanzada una democracia en la que se han disuelto 172 ayuntamientos en los últimos años por infiltración mafiosa, o donde desde 1992
hasta hoy las organizaciones han asesinado a más de 3.100 personas? ¿Más que en Beirut? Si quiere ser nuevo de verdad, el Partido Democrático de Walter Veltroni no ha de tener miedo de cambiar. No debe ceder a compromisos por miedo de perder.El gobierno Prodi cayó en tierra de la Camorra. Quizá minusvaloró no ya a Clemente Mastella, el líder del partidito UDEUR, sino los riesgos que comportaba la inclusión en las listas de una parte de sus hombres. Personajes desconocidos para la opinión pública, pero que en las actas de algunos magistrados son descritos como correas de transmisión entre la administración pública y el crimen organizado.Entre tanto, el gobierno ha permitido al gobernador de Campania, Bassolino, seguir a flote pese a su fracaso en la gestión de la emergencia de residuos. Sin entender que esa situación sólo representa el ejemplo más clamoroso de lo que puede suceder cuando el sometimiento –por pasivo que sea- de la política a los intereses criminales conduce a un jaque. Todo ello mientras el centroderecha liderado por Silvio Berlusconi asistía mudo o condescendiente a las celebraciones del gobernador de Sicilia, Cuffaro, por una condena que confirmaba sus favores a un padrino, limitándose a exculparlo de la acusación de ser un mafioso puro y duro.La cuestión de la transparencia atañe a todos los partidos, al país entero. Además, mucha militancia antimafiosa se forma en grupos de jóvenes católicos cuyos votos no siempre van al centroizquierda.También estos electores deberían pretender que no se presenten a las elecciones vedettes o personajes capaces sólo de defender su propio interés. Los electores del centroderecha deberían pretender que no hubiera sólo vedettes y en el sur exponentes de consorcios empresariales. Me vienen a la
cabeza las palabras que dirigió Juan Pablo II el 9 de mayo de 1993 desde la colina de Agrigento a la Sicilia y la Italia heridas por las masacres de mafia: “Este pueblo... talmente apegado a la vida, que ama la vida, que da la vida, no puede vivir siempre bajo la presión de una civilización contraria, civilización de la muerte. Apelo a los responsables... Un día vendrá el juicio de Dios”. Palabras que deberían haber crecido en las conciencias. Es hora de darse cuenta de que la demanda de candidatos no comprometidos va más allá de la cuestión moral. Arrancar la política de su connivencia con la criminalidad organizada no es una elección ética, sino una necesidad de autodefensa vital. Yo no me meteré en política. Mi oficio es escribir. Y siempre que logre seguir escribiendo, seguiré considerándolo como el instrumento de compromiso más fuerte que poseo. Cuento el poder, pero no podría gestionarlo. No se trata de renunciar a asumir la propia responsabilidad, sino de considerarla parte del trabajo de uno.Intentar impedir que la algarabía de las polémicas distraiga la atención de los problemas que cuanto menos ruido hacen, más daño ocasionan. O que las disquisiciones morales oculten medidas concretas que afectan a todos los partidos. Es esta la tarea que, a mi juicio, recae sobre un intelectual. Creo que ha llegado el momento de no volver a permitir que un voto se compre con calderilla. Que futuros ministros, asesores, alcaldes o concejales municipales puedan obtener consenso prometiendo favores míseros. Quizá ha llegado el momento de no contentarse con ello.En 1793 la Constitución francesa había previsto el derecho a la insurrección: acaso ha llegado el momento de hacer valer en Italia el derecho a no soportar. A no vender el voto. A dar aún un sentido a la elección democrática, optando por no malvender el destino por un celular o la luz pagada durante unos meses.
Fuente: http://www.repubblica.it/2008/03/sezioni/cronaca/saviano-minacce/voti-venduti/voti-venduti.html
martes, febrero 12, 2008
DOS HERMANOS MUERTOS EN PARTINICO, Y ALGUNAS COSAS MÁS
jueves, enero 24, 2008
CAE PRODI... Y ALGUNOS DICEN "POR FIN"

lunes, enero 21, 2008
CUFFARO, CONDENADO A CINCO AÑOS

jueves, enero 17, 2008
Clientelar, chaquetero y trincón...

La noticia de tráfico de influencias en la sanidad vinculada al partido de Mastella, y más en Campania, no creo que añada nada nuevo. La respuesta de Mastella, tampoco; a saber, persecución de los jueces, una vez más. Cada vez que un juez instruye un caso en Italia contra un político o parte de una administración se le acusa de todo: comunista si ataca a Forza Italia, derechista si ataca a Prodi, comunista si ataca a Prodi, comunista si ataca al centro; y buen juez si se dedica a mirar por la ventana. Cuando los jueces no miraban por la ventana ya sabemos lo que ocurrió, pero todavía Berlusconi mantiene la tesis de que hubo una “politización” de la justicia dedicada a su persona a su partido, y a todo lo demás. Recuerdo un debate en la televisión, allá por al año 91, en que se discutía sobre Sicilia, sobre la relación entre política y mafia. En el plató estaba Giovanni Falcone, además de periodistas dedicados en esos años a lo que había que dedicarse, al fenómeno mafioso y su relación con las instituciones. En medio del debate se da la palabra a alguien del público, que a grito pelado acusa a esos periodistas y a la magistratura de “crear un movimiento para destruir la mejor clase política de Democracia Cristiana, la que va a conseguir que Sicilia camine adelante”. Un año después Falcone saltaba por los aires, y otros más. Se desmanteló todo lo hecho por los jueces de instrucción. Ese hombre, el del público, no era un nessuno tampoco, sino Totù Cuffaro, después presidente de Sicilia. Ese que todavía hoy se atreve a decir que hay que “honrar la memoria de Falcone”. Como si no tuviéramos memoria.La clase política italiana, la gobernante, sigue en condiciones de calificarse con esas tres palabras del título, las que califican a Mastella y a muchos otros: Clientelares, chaqueteros, trincones.